Categoría: Cultura y Arte - Gastronomía
Madrid es una ciudad cara. La vivienda, la cesta de la compra y el ocio nos acercan, tristemente en este caso, al nivel de otras ciudades europeas. Pero también es una ciudad rica en posibilidades, y se acerca a ti desde múltiples y variadas escenas. Y si de lo que se trata es de conocer cabalmente una ciudad, pateando y con los ojos bien abiertos, Madrid ofrece también su oferta para los bolsillos más apurados.
Desde un bocadillo al sol hasta un menú diario de los que proliferan por el foro, no hay excusas para no disfrutar de una ciudad que se caracteriza por su heterogeneidad, y su talante extrovertido Lo único necesario es no ir a la ligera en cuanto a lo pecuniario se refiere. A saber Madrid es un escaparate compulsivo que hay que saber manejar, y no olvidemos que el voyeurismo, bien entendido, también alimenta los sentidos.
Hay una ciudad para comprar y otra para mirar con complacencia y poco dinero. Los museos madrileños cuentan con un día de libre acceso, pudiendo así visitar las mejores pinacotecas del mundo de forma gratuita.
El Museo del Prado abre los sábados a las dos de la tarde hasta las siete que cierra sus puertas.
Tiempo suficiente para echar un vistazo rápido, y si te queda algo por ver vuelve la semana que viene, que previsiblemente seguirá en funcionamiento. De igual manera, y siguiendo el recorrido del llamado triángulo del arte (Prado, Reina Sofía y Thyssen), nos encontramos con el Thyssen grandiosa y excelente colección que hasta que no tengas más dinero te vas a quedar sin ver.
El palacio de Villahermosa (siglo XIX) no cuenta con un día de acceso libre, y se nos va de presupuesto (6 euros, visitar la colección permanente y la temporal), sin embargo, tiene un precioso jardín de entrada donde puedes descansar y observar el paseo del Prado y la ingente cantidad de turistas que deambula por la zona, de forma gratuita.
Algo es algo. Más adelante en la Plaza de Santa Isabel, cercana a Atocha el
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía abre sus puertas gratuitamente los sábados a partir de las dos de la tarde y los domingos desde las diez de la mañana hasta el cierre a las nueve de la noche. Si eres menor, jubilado y parado es gratis cualquier día de la semana. Además en la tercera planta hay una biblioteca gratuita que puedes consultar.
Es de suponer que ya empiezas a tener hambre. La oferta de la zona es variada y asequible, no olvidemos que estamos muy cerca de la estación de Atocha donde proliferan una suerte de bares y restaurantes, parada obligada para viajeros hambrientos, turistas y demás fauna autóctona. En la plaza de Carlos V, pegado al Reina Sofía, esta el
bar El Brillante, pionero en el fast food nacional. Camareros diligentísimos te ponen la caña nada más entrar por la puerta, y te ofrecen una gama de bocadillos interesantes y a buen precio. Aconsejable es el bocata de calamares , que alcanza la categoría de arte y supone un bocado al madrileñismo de puerto de mar. También en las calles aledañas a la plaza Mayor (calle Toledo) podemos encontrar además del antes nombrado bocata, bastantes restaurantes de menú del día que oscilan entre los ocho y doce euros.
En la calle Espoz y Mina, 13 cerca de la puerta del Sol, te tomas una ración de patatas bravas con salsa patentada y una cañita, sigues hasta Antón Martín y te diriges al castizo barrio de Lavapies donde puedes pasear y encontrar variados restaurantes de comida internacional (hindú, china, Peruana, marroquí, etc) fruto de la multiculturalidad de la zona. Precios muy interesantes de menú, en este caso internacional. Cerca de Lavapies, la casa Encendida (centro cultural de la obra social de caja Madrid) con exposiciones y actividades de artistas de vanguardia, o cuando menos actuales.
También gratuito, así como su espléndida terraza con un panorama visual a vista de vencejo y unos agradables bancos para la lectura. Si el cielo esta despejado, podemos ver como el sol se va poniendo y la noche se apodera de los sentidos. Ya deben ser como las nueve de la noche, y después del trajín del día, Morfeo se apodera de nosotros y nos pide descanso.
En el
Hostal Ole, en la calle Manuela Malasaña, 23, habitación con desayuno incluido desde 15 euros en el corazón de la movida madrileña. Hostal Metrópoli, en la calle Montera, 47 a dos minutos de la puerta del Sol al mismo precio que el anterior. Dieciocho euros, el Hostal Tudescos en la corredera baja de san Pablo. El Hostal Pop, en la calle Espíritu santo, 18 desde 16 euros,…
Hagamos cuentas, y probablemente nos queda
algún euro rezagado, justo el valor de una napolitana rellena de crema de la pastelería La Mallorquina en plena puerta del sol. Te la sirven recién hecha, sales, te apoyas en la fachada y comienza a observar el bullicio de la salida de metro de Sol, las vendedoras de lotería de Doña Manolita, la torre del reloj, y más arriba el cielo velazqueño y azul de Madrid. Y todo esto, no tiene precio
Textos: Elias Zapata